El panel sándwich es una solución muy extendida en cubiertas y fachadas por su rapidez de instalación y su capacidad de aislamiento. Pero para que funcione bien, necesita una base correcta: estructuras metálicas para panel sándwich diseñadas con la modulación y los detalles adecuados.
El primer punto es la separación entre correas y el tipo de perfil. Si la estructura no está modulada para el panel elegido, aparecen cortes innecesarios, desperdicio de material y puntos débiles. También influye la pendiente de cubierta: una pendiente insuficiente aumenta el riesgo de filtraciones y problemas de evacuación.
El segundo punto son los remates: cumbreras, laterales, encuentros con petos, canalones y bajantes. Muchos problemas de “el panel pierde” vienen de remates mal resueltos, no del propio panel.
La tornillería y los puntos de fijación también cuentan. Un exceso de apriete puede dañar el panel; un defecto de apriete provoca vibraciones y entradas de agua. Además, hay que cuidar la compatibilidad de materiales y la estanqueidad.
Por último, en naves y almacenes es importante tratar la condensación: ventilación, barreras de vapor donde proceda y elección de espesores según uso. El panel sándwich es un gran aliado, pero solo si la estructura y el montaje están pensados como un conjunto.